Los vientos de guerra que soplan en Irán y en todo Oriente Medio, donde se viven «horas dramáticas», suscitan «profunda preocupación» en el Papa, quien, en el Ángelus del segundo domingo de Cuaresma, invita a las partes implicadas a actuar con «responsabilidad» para evitar que se llegue a un escenario devastador, abandonando así las armas, la violencia y las amenazas para dar paso al diálogo y la diplomacia, y mirando también al bien futuro de los pueblos.










