Se recurre a gestos
orantes o a fotografías con obispos o con el Papa para ilustrar una supuesta
condición de hombres de fe. Incluso dentro de la misma Iglesia ha sucedido, y
sucede, el error de ideologizar la fe, tomando como referencia a un líder
político en lugar de los Evangelios, que
constituyen la base de nuestra conducta ética. Así, vemos dirigentes que se
presentan como cristianos pero que no reflejan dichos valores en su labor
legislativa.
Muchos se han
proclamado "pro vida", especialmente durante el debate por la
legalización del aborto; sin embargo, sus propuestas atentan contra la vida de
las personas y de la naturaleza. Es necesario tener cuidado con quienes
ideologizan la fe. El padre Pablo Savoia, creador de contenidos digitales,
expresó en Facebook: “La política, desde hace varios años, usa los valores
cristianos”. Según el sacerdote, en ese proceso ocurren hechos curiosos: se
reduce el cristianismo a ciertos valores morales, como el rechazo al aborto o
la defensa de la familia, pero se excluyen temas fundamentales como la justicia
social o el cuidado de los migrantes. En esos casos, parece que ser cristiano
deja de ser una opción integral”.
La ideologización
de la fe reduce los valores a una especie de conveniencia; funcionan como un
eslogan, pero no como una acción directa hacia las personas. Es oportuno
recordar lo que dice el Catecismo de la Iglesia Católica sobre
la justicia social, un tema latente en nuestro país: “La sociedad asegura la
justicia social cuando realiza las condiciones que permiten a las asociaciones
y a cada uno conseguir lo que les es debido según su naturaleza y su vocación.
La justicia social está ligada al bien común y al ejercicio de la autoridad”.
En otro apartado, sostiene que esta solo puede ser conseguida sobre la base del
respeto a la dignidad trascendente del hombre.
La persona
representa el fin último de la sociedad, la cual está ordenada al ser humano:
“La defensa y la promoción de la dignidad humana nos han sido confiadas por el
Creador, y [...] de las que son rigurosa y responsablemente deudores los
hombres y mujeres en cada coyuntura de la historia”. Ideologizar la fe es negar
su esencia misma: el prójimo. Gran parte de lo producido por la política en los
últimos años tuvo como resultado el de someter a las personas al hambre, a la
inseguridad y a otras formas de injusticia.
La fe es vida y la vida es todo.






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