Después señaló que “el gesto que Jesús hace en esa última cena es un anticipo del gran gesto de entregar la vida en la cruz, porque Él ha dicho que no hay mayor amor que dar la vida por los amigos, y Jesús la dio incluso por los enemigos, así que vale más todavía”. (Fuente: Prensa Iglesia Catamarca)
Y describió el pasaje bíblico: “Terminada la cena, Él se levanta, se saca el manto, busca una palangana, una toalla y se pone a lavar los pies a los apóstoles, cosa que a Pedro no le gustó mucho”... Pero “Jesús para terminar la discusión generada le dice: ‘Pedro, si no te lavo los pies, no tendrás parte en mi suerte’. Pedro le dice: ‘Entonces, Señor, me bañas entero, yo quiero estar contigo`”. “Después que les lava los pies a todos, les dice: ‘Miren, Yo que soy el Señor y el Maestro les he lavado los pies a ustedes… Ustedes van a hacer lo mismo los unos con los otros’, es decir, la vida cristiana es la vida de servicio. Si uno no se pone al servicio de los demás, vive inútilmente. Esto es lo que deja Jesús como un testimonio concreto de su última cena, la Institución de la Eucaristía y el gesto de estar siempre al servicio de los demás”, manifestó. “A continuación, vamos a repetir este gesto de Jesús”, señaló, llamando a que “no tengan miedo de cuidar a los enfermos, a los ancianos…hay que cuidar especialmente a los más frágiles. Eso enseña Jesús con este gesto del lavatorio de los pies, servir, servir”. Hacia el final de su predicación invitó a que “vivamos este Triduo Pascual con la actitud de Jesús, porque entonces sí que será válida y provechosa toda esta participación en esta celebración. Y después podremos también celebrar con alegría el triunfo de la Resurrección sobre la muerte, el triunfo de la verdad sobre la mentira, el triunfo del perdón sobre el odio, el triunfo de la luz sobre las tinieblas”.
En la tarde de este 3 de abril, la feligresía vivió el Viernes Santo con la Celebración de la Pasión en los templos de todo el territorio diocesano, y el rezo del Vía Crucis en diferentes lugares. Recordamos que en este día no se celebra la Santa Misa, en su lugar se realiza la Liturgia de la Pasión del Señor y se venera la Cruz. (Fuente: Prensa Iglesia Catamarca)
Continuando con la liturgia de este día, tuvo lugar la Adoración de la Cruz, que fue llevada por el Obispo desde el ingreso al templo por la nave central hasta el Presbiterio, donde el Pastor diocesano besó la Cruz, junto con los sacerdotes y todos los fieles. (Fuente: Prensa Iglesia Catamarca)
En otro tramo resaltó que “Jesús nos dejó como su hermoso testamento, la Eucaristía, para que tengamos vida plena en Él. No crean que es un mero rito que nos congrega una vez a la semana o con ocasión de un difunto, la Eucaristía es el centro, fuente y cumbre de la vida cristiana. Esto es lo que Jesús dejó.
Seguidamente, el Obispo lavó los pies de doce laicos entre niños, jóvenes y adultos, repitiendo el gesto de Jesús con los apóstoles en aquella última cena antes de ser condenado a morir en la Cruz por nuestra salvación. (Fuente: Prensa Iglesia Catamarca)
Luego de la bendición final, Mons. Urbanč, acompañado por los sacerdotes concelebrantes, llevó en procesión el Santísimo Cuerpo de Cristo, presente en la Sagrada Eucaristía, a través de la nave central de la Catedral Basílica hasta el altar lateral norte, donde los fieles lo adoraron con oraciones, reflexiones y cantos. (Fuente: Prensa Iglesia Catamarca)