En otro tramo de su homilía resaltó que a pesar del reconocimiento público que tenía Esquiú, huía de la fama. “En mayo de 1862 solicitó a sus Superiores ser trasladado a un lugar en donde no lo conocieran. (Fuente: Prensa Iglesia Catamarca)
De este modo, se radicó en Tarija, Bolivia, para vivir en el seno de una comunidad de observancia conventual. Esta decisión respondía a la búsqueda de una vida oculta, alejado de toda fama, aunque implicara alejarse de su querida tierra natal y de sus familiares”, expresó. Posteriormente, el prelado cordobés se refirió a la figura de Esquiú, que es recordado como un pilar en la organización de la Argentina, señalando aspectos como: *su llamado a abandonar las divisiones internas; *su férrea defensa de la Constitución Nacional como ‘ancla’ para salvar a la patria de la anarquía; *su convicción de que el cumplimiento de la ley y la humildad cristiana son esenciales para una nación digna. El Cardenal Rossi, dijo: “Y en otro momento de su vida, siendo un andariego, tendrá que aceptar estarse en el sitio donde el Señor le pedía su servicio: «Fuera de esta Diócesis hay lugares y personas que me son queridas; sin embargo, no habiendo causa gravísima, no me verán poniendo el pie fuera de ella, porque Jesús me ha constituido siervo vuestro»”, decía. Después, relacionó la espiritualidad de Esquiú con el concepto actual de ‘Iglesia en salida’ del Papa Francisco y propuso: “En esta hora de la Iglesia se experimenta como urgencia afinar la mirada para contemplar la realidad y agudizar el oído para escuchar al Espíritu que no cesa de gemir en los clamores y complejidades de la historia, en los rostros y heridas de las/os más pobres. Una urgencia de salir, desacomodarse, abandonar los estatus de confort y parálisis en los que tantas/os creyentes están atrincherados. Justo ahora, en este momento crucial, en este cambio de época, en el cual la Iglesia ve en juego su futuro, el Papa insistió en que el camino es la opción misionera… No podemos esperar a que llamen a nuestra puerta, es urgente que vayamos nosotros a encontrarlos en sus casas, en los hospitales y en las residencias asistenciales, en las calles y en los rincones oscuros donde a veces se esconden, en los centros de refugio y acogida...”. Finalizando afirmó: “la memoria de Fray Mamerto Esquiú, cuya fiesta celebramos cada 11 de mayo, no es solo un recuerdo del pasado. Es un desafío para nuestro presente. Él nos invita a ser ciudadanos responsables y cristianos coherentes. Pidamos al Padre Bueno, por intercesión del Beato Mamerto, que nos dé un corazón como el suyo: sensible ante el dolor del hermano, valiente para defender la verdad y humilde para reconocer que todo lo bueno que hay en nosotros procede de Dios. Que su ejemplo nos guíe para construir una nación más fraterna y una Iglesia más entregada. Que nuestra Madre, a la que llamamos Madre del Camino, y el peregrino de esperanza Beato Fray Mamerto nos ayuden”.
Agradezco esta gracia linda de poder hoy haber venido a dar gracias a esta tierra hermosa, y bajo la mirada de este hombre de Dios que se animó a seguir este pastoreo bajo la mirada de San Francisco, siguiendo esa huella. (Fuente: Prensa Iglesia Catamarca)
Como parte de las variadas actividades programadas para celebrar el Bicentenario del nacimiento del Beato Mamerto Esquiú, durante la noche del domingo 10 de mayo, en las vísperas de la gran fiesta que se vivió en Piedra Blanca a la mañana siguiente, se llevó a cabo la velada académica y cultural en el Cine Teatro Catamarca. (Fuente: Prensa Iglesia Catamarca)
Seguidamente, el Pbro. Oscar Tapia junto con la Mgter. Isabel Bazán, hija del Lic. Armando Raúl Bazán, presentaron la reedición del libro “Esquiú, Apóstol y Ciudadano”, publicado por primera vez en el año 1996. (Fuente: Prensa Iglesia Catamarca)
A su turno, el padre Oscar Tapia expresó la alegría por la reedición de la obra del Lic. Armando Raúl Bazán, afirmando que “estamos frente a una biografía histórica que nos va a aportar un conocimiento bien fundamentado. (Fuente: Prensa Iglesia Catamarca)
En la diáfana mañana de este lunes 11 de mayo, Piedra Blanca, su tierra natal, fue epicentro de las celebraciones centrales por el Bicentenario del nacimiento del Beato Mamerto Esquiú, enmarcadas en el Año Jubilar Diocesano, animado por el lema “Beato Mamerto Esquiú, apóstol y ciudadano, servidor de la sociedad”, y en el contexto del Jubileo por los 800 años del nacimiento de San Francisco de Asís, fundador de la Orden Franciscana, cuyo carisma hizo vida nuestro querido Beato Esquiú. (Fuente: Prensa Iglesia Catamarca)