Este martes 29 de julio, el actual Obispo de Añatuya, Mons. José Luis Corral, y la doctora Stefania Falasca, designada postuladora en la fase romana de la causa, presentaron la documentación en el Dicasterio para las Causas de los Santos del Vaticano. Allí fueron recibidos por el P. Boguslaw Turek, subsecretario del Dicasterio.
En diálogo con ACI Prensa, Mons. Corral precisó: “Hemos presentado toda una serie de documentación que se nos requería” para dar inicio “a todo este proceso, esta nueva fase ya romana, tras haber cerrado en Buenos Aires en el mes de mayo la fase diocesana”.
“Toda la documentación,remitida por vía de la Nunciatura de Argentina a Roma, ya ha sido recibida, y ahora nos queda, paso a paso, empezar este nuevo proceso y ciclo”, expresó el prelado.
Además, el prelado indicó que ya se ha nombrado a la postuladora: una laica italiana, la doctora Falasca, quien —según precisó— “aceptó gustosamente acompañarnos”. Ella será la interlocutora entre el Dicasterio para las Causas de los Santos y las partes actoras del proceso, que en este caso son la Diócesis de Añatuya y la Congregación de los Misioneros Redentoristas.
Este paso “es muy importante porque nos pone en buen camino, estamos encausados, y ahora nos toca apoyar y sostener todos los trabajos que desde esta oficina se nos pidan”, anticipó Mons. Corral. Para ello, asegura, “tenemos que buscar los recursos”, ya “que hay personas que se tienen que dedicar con mucha atención y cuidado a todo este proceso. Hay mucho material que hay que publicar, editar y también”.
El Obispo de Añatuya consideró importante “sobre todo, poder acompañar con oración, para que —si es voluntad de Dios— pronto pueda confirmarse un milagro que la Iglesia reconozca que ha ocurrido por su intercesión y, de este modo, pueda ser reconocido como uno de los Beatos y Santos de la Iglesia”.
Para la comunidad de Añatuya, reconoció el prelado, “es un paso muy importante, Mons. Jorge Gottau está muy presente, porque decimos que en nuestro modo de ser, en el estilo de Iglesia, tenemos su impronta y sus marcas desde los inicios de esta Iglesia que él pastoreó y supo conducir por más de 30 años”.
Gottau “nos ha dejado los cimientos, la estructura, que hoy nos toca a nosotros también seguir profundizando”, aseguró. “Queremos que también se siga difundiendo su persona, su mensaje, sobre todo a las nuevas generaciones que no lo han conocido directamente sino por medio del testimonio de otras personas que aún viven entre nosotros”.
La figura de Mons. Jorge Gottau “nos sigue inspirando en este camino de unir la fe con la vida, la acción evangelizadora, el anuncio del Evangelio con el servicio a la caridad y la promoción humana, sobre todo en servicio a la dignidad de todas las personas”, sostuvo.
Por ese motivo, “nos da mucha alegría haber podido dar este paso, que todo se concretara, que el Señor nos vaya mostrando en el camino, personas y medios que pone para que todo se pueda ir realizando de un modo más eficiente y óptimo”.
Finalmente, Mons. Corral agradeció “a tantos que siguen apostando para que esta causa se empuje más adelante. Sabemos que sobre todo es obra de Dios, pero que requiere también de nuestra colaboración como sus instrumentos”, valoró.
Quienes hayan recibido gracias por intercesión de Mons. Gottau y quienes deseen colaborar para sostener el proceso de canonización pueden escribir al correo electrónico causa.gottau@gmail.com pueden.
Nacido el 23 de mayo de 1917 en la provincia de Buenos Aires, Mons. Jorge Gottau llegó en 1961 a Añatuya, una de las zonas más pobres del país, donde el Papa Juan XXIII creó una nueva diócesis, que constaba de siete parroquias en su territorio.
Con profundo espíritu misionero, comenzó allí su actividad pastoral y social, marcada por su preferencia por los más postergados, la lucha contra el hambre, la desnutrición y el analfabetismo, y la titánica tarea de erradicar el mal de Chagas en la región.
En Añatuya, Gottau planteó una evangelización integral, que unía la fe con el desarrollo de la dignidad humana. En ese marco, promovió tanto la construcción de escuelas, como la instalación de represas, acueductos, fundó centros de salud y cooperativas agrícolas e impulsó la construcción de viviendas con la participación de las propias familias, para reemplazar los ranchos precarios y en condiciones de insalubridad en los que vivían.
El obispo encabezó campañas de fumigación contra la propagación del mal de Chagas, y alentó la prevención mediante la formación de laicos y misioneros en el tema.
En 1970 impulsó la creación de la Colecta Nacional “Más por Menos”, que hoy sigue vigente, y cuya recaudación se destina a las diócesis más necesitadas del país.
Falleció el 24 de abril de 1994 en Buenos Aires.