Fue presidida por monseñor Enrique Eguía Seguí, obispo prelado de Deán Funes, acompañado por el seminarista Lucas Luna, con la participación del jefe comunal, vecinos, feligreses, y jóvenes del Grupo Juvenil Carlo Acutis de Deán Funes, que realizaron actividades misioneras durante el sábado y el domingo.
Oratorio con historia
El lugar elegido fue el Oratorio Nuestra Señora del Rosario, a unas cuadras de la capilla principal de Avellaneda. El Oratorio está vinculado con la figura de Esquiú.
A principios de enero de 1883, el entonces obispo de Córdoba, en misión pastoral a Catamarca, compartió unas horas con los pobladores de Avellaneda, prometiendo volver y quedarse unos días al regreso. Pero pocos días después, falleció en la Posta del Pozo del Suncho en Catamarca, su provincia natal.
Sus restos con destino a Córdoba, se detuvieron una jornada y media en el Oratorio hasta continuar hacia la capital provincial. De esta manera los pobladores entendieron que el beato finalmente cumplió su promesa y se quedó con ellos un tiempo. En el piso hay una placa de mármol que recuerda ese acontecimiento histórico que marcó hondamente a los habitantes del lugar.
Frente a esta casa histórica se encuentra también un monumento dedicado al fraile, en el centro de la plaza, que fue inaugurado y bendecido por monseñor Eguía durante las fiestas de 2025.
Al terminar la misa, el obispo, el jefe comunal y referentes de la Iglesia y del Oratorio, intercambiaron ideas para ir definiendo la gran fiesta del bicentenario.+





