En este sentido, invitó a que “hagamos un gran trabajo en todas las comunidades para preparar bien los bautismos”, destacando que “la pila bautismal tiene que ser un lugar importante en la vida cristiana, ahí nacemos a una vida nueva, a la vida de los hijos e hijas de Dios, a ser miembros de la Iglesia, miembros del Cuerpo místico de Cristo. Por eso pongamos particular cuidado de acompañar a las mujeres embarazadas, que están gestando una vida”.
Recalcó la necesidad que en este Año del Bicentenario del Nacimiento del Beato Esquiú, “los sacerdotes, los catequistas, los padres, los jóvenes, puedan empeñarse en profundizar en la gracia del Bautismo, y así nuestra vida va a cambiar rotundamente, nuestra Catequesis de Primera Comunión va a ser más linda, participativa, más fecunda, y va a haber más perseverancia para la Confirmación, y gente que descubrirá la belleza del Matrimonio”.
Asimismo, llamó a valorar la gracia que tenemos de estar transitando este Año Jubilar, “somos los protagonistas de estos acontecimientos en la historia de la diócesis, nos pongamos de todo corazón a valorar esto y a dar una respuesta generosa al Señor. Por eso, acompañados por el padre Martín, que puedan valorar el don de la fe, fortalecer la esperanza, que sea una esperanza alegre, comprometida y, sobre todo, tener un gran amor a Dios y al prójimo”, apuntó.