Hacia el final comprometió su oración por ellos, les pidió a las familias y a los amigos de estos jóvenes que recen también e invocó a la Virgen del Valle, cuyo septenario estamos celebrando en estos días: “Que la Virgen del Valle, nuestra Madre, Ella que también vivió este don de la entrega total a Dios, los acompañe en este camino. Que Ella les enseñe a decir siempre «sí» a la voluntad de Dios, con la misma confianza y el mismo amor con que Ella lo hizo”.
El que lleva adelante la obra de Dios
Al término de la Santa Misa, el Pbro. Diego Manzaraz, responsable de Casa Nazareth, manifestó que no ocultaba que junto a la alegría de comenzar esta experiencia no dejó de sentir miedo, “pero hay una certeza que sostiene siempre -dijo- y es que el que lleva adelante la obra es Dios. Él es el que hace, conduce, guía, acompaña, hace fructificar. Es, entonces, en el Señor, en quien ponemos nuestra confianza. Esta experiencia será una experiencia de un encuentro más profundo con Jesús, que nos ayudará a tener esa certeza y esa claridad que es Cristo, que conduce la historia y que guía nuestras vidas”.
Asimismo, expresó su gratitud “a Monseñor por la confianza, por encomendarme esta tarea de acompañar a estos jóvenes y al presbiterio por su presencia y su colaboración. Gracias a las familias por el apoyo constante, se nota el cariño y el compromiso que tienen con la vocación de sus hijos. A Marcos, a Lautaro, a Gonzalo y a Rodrigo, decirles que no están solos. Estamos todos aquí para caminar juntos. Este tiempo en Casa Nazareth será de mucha bendición, un tiempo para profundizar en la amistad con Jesús, como bien nos decía recién el Obispo. Cuenten conmigo para lo que necesiten, para charlar, para rezar, para compartir la vida cotidiana. Vamos a pedirle al Espíritu Santo que nos guíe en cada paso que demos. ¡Bienvenidos y que sea un gran año para todos!”.
Posteriormente, los presentes pasaron a la Casa para compartir un brindis y las expectativas por esta experiencia, que comenzó un 15 de abril, la misma fecha en la que hace 135 años -tres días después de la Coronación de la Imagen de Nuestra Madre del Valle- se inauguraba el Seminario Eclesiástico de Catamarca.