Agradeció “en primer lugar, a la familia”, acotando que “la primera edición fue en 1996, la segunda se hizo en Catamarca en 2013” y recordó que aquel año, “el licenciado Bazán, cuando fue elegido el Papa Francisco, se ilusionó mucho y dijo: ‘Este nombre nos lleva a San Francisco y al franciscano ejemplar que tenemos en Catamarca’. Y agregó: ‘Vamos a reeditar la obra’, y se agotó”.
En este sentido, enfatizó que “estábamos debiendo una buena biografía; en estos últimos años, sobre todo a partir del Congreso Académico acá en Catamarca, en el 2021, se ha despertado un interés, además de lo popular, en la academia. Nuestro obispo Mons. Luis siempre nos dice que pongamos a Esquiú en la academia, que se estudie sus sermones, sus mensajes. Actualmente, después del Segundo Congreso que se hizo en Córdoba, hay un equipo interdisciplinario de investigación de la Universidad Católica de Córdoba, que también integramos varios catamarqueños, y se está trabajando en digitalizar todos los sermones, los mensajes, porque toda la bibliografía que tenemos está agotada”, y agradeció a la editorial Ágape por asumir el desafío de publicar bibliografía sobre nuestro querido Beato.
“Los catamarqueños creemos, y le compartimos a los obispos, que no sólo debe ser Santo sino también Doctor de la Iglesia, así que estamos contentísimos”, señaló el sacerdote, dando “gracias a Dios por todos estos esfuerzos que se hacen a nivel devocional, a nivel académico, a nivel familiar, a nivel parroquial, retomando este amor, esta devoción que en un tiempo la mantuvimos como acallada y queremos compartir esta buena noticia”.
Como corolario de esta velada, el Ballet del Instituto Rubinstein deleitó con su danza en el homenaje al Bicentenario del Beato Esquiú.