Tras desarrollar estos aspectos, indicó que el Santo Padre “concluye su mensaje con un urgente llamado a toda la humanidad: ‘Necesitamos que el rostro y la voz vuelvan a expresar a la persona. Necesitamos custodiar el don de la comunicación como la verdad más profunda del hombre, hacia la cual orientar también toda innovación tecnológica’”.
Hacia el final, rogó a Nuestra Madre del Valle, “que la Solemnidad de la Ascensión de tu Hijo, como también la de tu Asunción, nos ayuden a mirar hacia arriba, buscando lo bienes del Cielo (cf. Col 3,1-3), para que un día, cuando nuestro breve peregrinar en esta tierra termine, podamos vivir en plena comunión con la Santísima Trinidad, contigo y todos los santos”.
Asimismo, pidió “que podamos ver los rostros y escuchar las voces de nuestros hermanos; que nada ni nadie nos impida verlos y oírlas. Que, dándonos el tiempo para la oración, sepamos descubrir que los otros son un don de Dios para cada uno, de manera que, todos, podamos llegar al Cielo. Y que, jamás perdamos de vista, que estamos en el mundo, pero que no pertenecemos a él, sino al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo”.
Antes de la bendición final, el Obispo saludó a los comunicadores agradeciendo “todo el bien que hacen comunicando”, invitándolos a “anunciar la Buena Noticia, que es Cristo, porque Él es la salvación del mundo”.