Destacó que “Juan Bautista vivió pobre, como lo representamos en la imagen vestido con piel de camello, desde adolescente vivió en lugares desiertos preparándose para la misión, que es preparar corazones bien dispuestos para el Salvador, porque el que salva es Jesús, no él… Él es la voz que llama, que invita, que convoca a que los corazones se conviertan, que vuelvan hacia Dios. Él se preparó para esa misión, y cada uno de nosotros tiene que asumir el rol de Juan Bautista, porque nos lleva a Jesús”.
Resaltó que “estamos en un lugar centro de la vida social, humana, como es un hospital, para cuidar a los débiles, a los frágiles, para cuidar, para proteger la vida, toda vida, desde su concepción hasta su partida natural”.
Hacia el final invitó a que seamos “una hija, un hijo de Dios, que trata de expresar la voluntad de Dios en su vida y en la vida de los demás. Qué hermosa misión que tenemos, hoy hemos venido a renovarla delante de Juan Bautista, a pedir perdón y fuerzas para que, iluminados por la gracia de Dios, podamos enderezar nuestro camino, nuestro modo de obrar, de ver, de hablar, de pensar, modificar todo lo que hay que modificar, para que esta humanidad, como nos pide el Papa León, sea una humanidad magnífica”.
Luego de la Consagración y de la Comunión, el Obispo impartió la bendición final a todos los presentes y de manera especial a quienes trabajan diariamente en este hospital puesto bajo el patrocinio de Juan Bautista.