Para esta Jornada, el papa León XIV eligió como lema "Yo no te olvidaré". Estas palabras del profeta Isaías expresan la fidelidad inquebrantable del amor de Dios y constituyen una invitación a que nuestras comunidades hagan visible esa misma cercanía con quienes muchas veces experimentan la soledad, la fragilidad o la indiferencia.
Desde la Cevilaf subrayan que este día es una oportunidad para renovar el compromiso eclesial con las personas mayores: un espacio para el reconocimiento de su dignidad inviolable, el impulso a su participación activa y la valoración del aporte de su experiencia, memoria y fe.
"Una Iglesia verdaderamente sinodal necesita de la voz y de la presencia de los adultos mayores, no sólo como destinatarios del cuidado pastoral, sino también como protagonistas de la misión", destacan.
Un camino pastoral para nuestras comunidades
Asimismo la comisión episcopal alienta a que esta celebración motive la consolidación de comunidades cada vez más cercanas, capaces de reconocer, integrar, cuidar y enviar a la misión a las personas mayores, favoreciendo vínculos intergeneracionales que enriquezcan la vida eclesial y social.
"Celebrar esta Jornada significa fortalecer una cultura del encuentro que rechace toda forma de descarte y haga visible que cada persona mayor sigue siendo un don para la comunidad", sostiene el comunicado.
Subsidios y propuestas pastorales
Para la animación litúrgica y comunitaria, el Área de Adultos Mayores pone a disposición el material preparado por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida.
Entre las iniciativas propuestas se destacan:
"Son gestos sencillos, pero profundamente evangélicos, que ayudan a construir una cultura del encuentro y a vencer la lógica del descarte", concluye la Cevilaf con el anhelo de que María, Madre de la Esperanza, acompañe este camino y nos enseñe a custodiar con gratitud la memoria, la fe y la esperanza de nuestros mayores".
Para mayores informes, escribir al mail: cevilaf@cea.org.ar +













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