“Llego aquí trayendo conmigo todo aquello que me enseñó el pueblo de Dios a lo largo de estos años. Y también dispuesto a seguir aprendiendo”, apuntó, compartiendo que “este Santuario forma parte de mi historia. Muchos años de mi vida fui uno de tantos que llegaron hasta aquí. No siempre con la alegría, también fui de esos que vinieron cuando el dolor era demasiado grande, cuando no encontraba respuestas a mi vida, cuando necesitaba consuelo, cuando buscaba un poco de luz en medio de mis dificultades. Fui peregrino antes de ser sacerdote y eso tiene un significado muy profundo para mí, porque sé que detrás de cada persona que cruza esas puertas tan grandes e imponentes, hay una historia que no conocemos, pero que clama”.
“Quiero acompañar a quienes trabajan pastoralmente aquí, valorando todo lo que han construido, y aprendiendo de quienes tienen una historia mucho más larga que la mía en este Santuario… Quiero trabajar en la comunión y por la comunión. Soy consciente que esta misión tiene muchos desafíos, la Catedral tiene una historia inmensa, una responsabilidad pastoral enorme y una presencia muy significativa en la vida de nuestra diócesis y de nuestra provincia”, expresó, invitando “a sumarse para que sigamos haciendo de este Santuario un oasis de consuelo y misericordia, donde todos vengamos a encontrarnos con María, para que Ella nos lleve a su Hijo Jesús, quien es el Camino, la Verdad y la Vida”.