A veces caminamos por la vida creyendo que vemos… pero el corazón sigue en oscuridad. En este Evangelio de Juan 9, Jesús se revela como la luz del mundo y realiza uno de los signos más impactantes: la curación del ciego de nacimiento. (Fuente: Vivi Espiritualidad Franciscana)
Pero este Evangelio no es solo una historia del pasado. Es una invitación concreta para nuestra vida hoy. En este video reflexionamos cómo vivir este Evangelio en familia, cómo dejar que Jesús toque nuestras cegueras y qué pasos concretos podemos dar esta semana para permitir que su luz transforme nuestra vida cotidiana. Descubre en esta meditación: • Qué significa que Jesús sea la luz del mundo • Cómo reconocer nuestras cegueras espirituales • Qué implica dejar que Jesús actúe en nuestra vida • Un itinerario práctico para vivir este Evangelio durante la semana Si este mensaje te ayudó, compártelo con tu familia o amigos para que más personas puedan dejar que la luz de Jesús ilumine su vida. Paz y Bien hermanos! Y familia... Alégrate! El Señor está contigooo!!!!
Hay historias que duelen más allá de los titulares. Historias que no deberían existir y, sin embargo, se repiten con una crudeza que interpela a toda la sociedad. Hoy quiero detenerme en dos casos que conmovieron profundamente, no solo por su desenlace, sino por lo que revelan: la incapacidad —o la indiferencia— de nuestras estructuras para sostener a quienes más lo necesitan. (Por Guillermo Alejandro Bordón)
Hay algo que se ha ido diluyendo en la política contemporánea argentina, casi sin que lo notemos del todo: la esencia del discurso. No porque falten palabras —de hecho, sobran—, sino porque han perdido densidad, verdad y compromiso con la realidad. (Por Lic. Guillermo Alejandro Bordón)
En el sur de Tucumán, las inundaciones no son un hecho aislado ni una sorpresa absoluta. Son parte de una historia que se repite cada verano, cuando la lluvia cae con intensidad y los ríos recuerdan que el territorio tiene memoria. (Fuente: Tucumán Católico, Por María José González)
En los últimos tiempos se ha podido observar —aunque no es un fenómeno nuevo— un marcado “interés” de la política por identificarse con los valores cristianos. Este fenómeno, por supuesto, no concuerda con los resultados obtenidos a nivel social y económico. (Por Guillermo Bordón)