En este sentido, el padre Luis Carlos Aguilar Badilla, asesor de Sueño Eclesial de Costa Rica y del Ceprap, ofreció un balance de estos cinco días de reflexión y diálogo, resaltando que el trabajo en pastoral educativa, unido al Pacto Educativo Global (PEG), es un proceso que lleva más de tres años en desarrollo. Subrayó el aporte que significa conocerse y compartir las experiencias en marcha en los diferentes contextos del continente.
Para el sacerdote costarricense, el encuentro estuvo estructurado en cuatro grandes núcleos temáticos: el valor del encuentro como lugar teológico y eclesial; la escucha abierta y activa; el balance del trabajo centrado en la persona, los puentes y la acogida; y la experiencia de base que permite armonizar la ruta de trabajo hasta 2027.
Por su parte, la hermana María Inés Castellaro, de la Congregación de la Virgen Niña y secretaria general de la Confederación Latinoamericana de Religiosos (CLAR), se refirió al desarrollo de este encuentro valorando la experiencia como un tiempo de intenso aprendizaje. “Me llevo la idea de seguir trabajando en redes. No podemos trabajar solos en la pastoral educativa; debemos entretejer redes entre todos”, afirmó.
La religiosa destacó que el encuentro reforzó el compromiso con el Pacto Educativo Global promovido por el Papa Francisco, procurando siempre poner a la persona en el centro. Indicó que, desde 2022, la CLAR ha desarrollado procesos formativos, entre ellos un diplomado sobre pastoral educativa, que han inspirado no solo el trabajo en el área de educación, sino en la profundización de varias comisiones de la vida religiosa.
Asimismo, la hermana María Inés mencionó sobre la necesidad de continuar colaborando con las diferentes instituciones afines a este trabajo, entre ellas la Confederación Interamericana de Educación Católica (CIEC), el CELAM y otras organizaciones. Además, aseguró que es importante seguir profundizando en los siete compromisos propuestos por el Papa Francisco, que orientan la misión educativa hacia una sociedad más justa, solidaria y cuidadosa de la casa común.
En referencia a los retos planteados por el cardenal José Tolentino de Mendonça —prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación— quien intervino durante el encuentro sobre la crisis antropológica y la crisis espiritual, la hermana María Inés insistió en “volver a poner en el centro a la persona”. Advirtió que la crisis antropológica se percibe con fuerza en la juventud, marcada por la falta de sentido de la vida.
Para afrontarla, señaló, es necesario volver a las raíces, recuperar la memoria y organizar la esperanza, como lo planteó la teóloga argentina Emilce Cuda. “El sentido de la vida lo encontramos en Jesús”, afirmó, destacando que esta es la clave para superar ambas crisis: volver a la fuente y a la espiritualidad.
Es importante recordar que el Pacto Educativo Global, fue presentado oficialmente el 15 de octubre de 2020, con el único propósito justamente de orientar la educación hacia la construcción de un mundo más humano, fraterno y sostenible, un desafío que líderes eclesiales y religiosos de la región participantes de este encuentro asumen con renovada esperanza.