En su homilía, Mons. Urbanč dio la bienvenida “a todos a esta sentida y central celebración eucarística, que reciban de Dios, Padre Providente, todas las gracias que necesitan para poder seguir peregrinando con fe, esperanza y amor hacia su paternal, misericordioso y definitivo abrazo en la Eternidad”.
Luego contextualizó el tiempo especial en el que se desarrollan las fiestas marianas, afirmando que “en estos días de la novena hemos puesto nuestra mirada, en el marco del Año Jubilar que concluirá para todas las Iglesias particulares del mundo, el próximo 28 de diciembre, fiesta de la Sagrada Familia, en el ícono bíblico de ‘Jesucristo Peregrino’, para aprender a peregrinar como Él… Y de esta manera, hemos querido ir preparando nuestros corazones para celebrar, a partir del 10 de enero del año próximo, hasta el 11 de mayo del 2027, un año jubilar en torno a la figura del gran peregrino franciscano, el Beato Mamerto Esquiú, obispo”.
“La imagen de Jesucristo como Peregrino nos ofrece una perspectiva dinámica y encarnada de la fe. Nos recuerda que su misión no fue estática, sino un constante caminar con la humanidad, pero para guiarla como peregrina hacia Dios, Padre de todos”, señaló, para luego agregar que “el peregrinaje de Cristo comienza en el momento de la Encarnación. Él no esperó en una distancia divina, sino que emprendió el camino hacia nosotros, aceptando la fragilidad y el movimiento constante de la vida humana”.
En el momento de las ofrendas, junto con los dones del pan y del vino, los Paracaidistas Militares de Córdoba acercaron las intenciones que fueron transportadas por cada hombre y mujer militar que participó de la posta, que fueron depositadas en las manos del Obispo por el Gral. Aldo Salas, Presidente de la Comisión de Tropas Paracaidistas, y el Gral. Pablo Francisco Depalo, Comandante de la Brigada Aerotransportada del Ejército Argentino con asiento en la ciudad de Córdoba.
Luego de la bendición final, todos los presentes reunidos en torno a Jesús Eucaristía se consagraron a su Santísima Madre en la advocación del Valle.