La ceremonia litúrgica se inició con el ingreso en procesión de las religiosas llevando en sus manos una rosa, que depositaron al pie del altar, precediendo al Hno. Diego Díaz, en la celebración de sus Bodas de Plata de consagración, quien también hizo lo propio, seguidos por los celebrantes.
Durante su homilía, Mons. Bressanelli dijo que “en esta Misa estamos celebrando a nuestra querida Madre, la Virgen del Valle” y “para recordar la vida consagrada y mirarla desde el ejemplo de María, por eso están presente varias congregaciones”, mencionando entre ellos a “los hermanos franciscanos, Oblatos de María Inmaculada y dehonianos, que no estamos presentes en la diócesis, pero que tenemos a alguien de la Diócesis de Catamarca, que es el hermano Diego, que hoy recuerda sus 25 años de vida religiosas, de primeros votos, y también está presente el padre Arildo José Ferrari, superior provincial de los Sacerdotes del Corazón de Jesús, dehonianos, que también cumple 25 años de vida consagrada. Hemos querido celebrarlo aquí, a los pies de la Virgen María, Nuestra Señora del Valle, siendo que Diego Díaz es hijo de este pueblo y gran devoto de la Virgen María bajo este título”.
Luego reflexionó sobre el sentido de la vida consagrada, afirmando que ésta “nace con Jesús que se consagra al Padre totalmente entregado al Él desde la eternidad como Hijo, y totalmente entregado al Padre desde la Encarnación, como Hijo de Dios hecho hombre. Al hacerse hombre asume la vida su consagración haciendo de la voluntad del Padre su código de vida, asumiendo el designio que es la voluntad del Padre de que la salvación llegue a toda la humanidad”.