En una entrevista a Mons. D. Ramón Valdivia Jiménez, administrador apostólico de Ceuta, realizada por la Diócesis de Cádiz-Ceuta y enviada a los medios vaticanos, la Iglesia en Ceuta explica cómo ha respondido a la reciente llegada masiva de migrantes, una situación que define como un grave drama humano con origen en una crisis política internacional. Desde las parroquias, Cáritas y la Delegación de Migraciones se activó de inmediato una red de ayuda para atender, dentro de sus limitadas posibilidades, a las miles de personas que llegaron a la ciudad.
Mons. Ramón Valdivia Jiménez destaca que, junto a la colaboración con las autoridades y la atención a las personas más vulnerables, la comunidad eclesial busca reconstruir la confianza y promover la convivencia. Asimismo, subraya que el mensaje del Papa León XIV durante el Ángelus, junto con las celebraciones en honor a Santa María de África, ha supuesto un importante aliento para los fieles, reafirmando el compromiso de la Iglesia con la paz, la justicia y la esperanza.
¿Cuál es la respuesta de la Iglesia en Ceuta tras la crisis migratoria?
En primer lugar, me gustaría aclarar que, más que una crisis migratoria, sigue siendo una crisis política internacional, y un drama humano inmenso, de la que aún no se ha evaluado todas las consecuencias. Cuando el jueves pasado por la mañana (ndr, 30 de julio) percibíamos algunas entradas notoriamente ilegales, los párrocos en comunión conmigo, con la Cáritas local y la Delegación de migraciones percibimos el riesgo y la necesidad de que, antes o después, tendríamos que ofrecer una respuesta, resolvimos ofrecer un comunicado solicitando a los fieles que, las colectas del pasado fin de semana que normalmente se dedican a Cáritas, pudieran servir a recaudar fondos para la atención de los que llegaran. Nunca pudimos calcular que, pocas horas después, la llegada sería una población que semejaba la población natural de Ceuta.
La noche y la mañana de ese día fueron verdaderas multitudes de jóvenes, pero también de chicos, niños, chicas, mujeres, todos desorientados, circulando pacíficamente por las calles, mientras que las personas de Ceuta se veían impotentes para responder a esta impresionante masa de personas.
Desde el Centro de Migración San Antonio, desde las distintas parroquias y, sobre todo, desde la disponibilidad inmediata con el Gobierno de la Ciudad Autónoma, nos pusimos a disposición de las autoridades, en la pequeña medida de nuestras posibilidades, subrayo el adjetivo de pequeñas.
Durante este tiempo, además se están celebrando las Fiestas Patronales en honor a Santa María de África, verdadero corazón de la Ciudad. Por eso, en los cultos internos poco a poco se ha incrementado la afluencia y participación de fieles. En unos instantes se realizará la Tradicional Ofrenda de Flores y mañana (ndr, 5 de agosto), en su día, se celebrará la Función Solemne y por la tarde tendrá lugar la Procesión, como de costumbre. La presencia de la Virgen María ofrece consuelo, paz, seguridad en Dios, y alienta la compasión, al mismo tiempo que se expresa la fe en el Dios que, hecho hombre, ha vencido a la muerte. Ofrecer esta respuesta, supone la respuesta del amor de Dios.
¿Cómo ha vivido la Iglesia en Ceuta la situación extraordinaria de estos días?
La Iglesia ha expresado su madurez, en medio de una crisis sin precedentes. Como es normal, seguimos con preocupación estos acontecimientos que nos turban la paz. Es la segunda vez, desde la entrada masiva de mayo de 2021. Nos sentimos vulnerables y, de alguna manera, necesitados de protección por parte de quienes tienen en su mano la seguridad pública. Pero, como dice el Apóstol en la 2º carta a los Corintios: “estamos atribulados, pero no desesperados”. Confiamos en Dios, por encima de todo.
Ahora nos toca reconstruir la confianza, alentar a los que han sufrido miedo e intranquilidad, trabajar por una salida digna a las personas que entraron ilegalmente, tenga en cuenta que nacieron sentimientos muy difíciles de extirpar en el corazón, por la necesidad de atender a los demás, y al mismo tiempo de proteger el espacio común.
La labor de la Iglesia local, con los responsables eclesiales, con los feligreses, e incluso con las personas que conviven juntas de otras religiones, quieren dar una respuesta de paz y de convivencia, en un respeto mutuo.
¿Cómo recibió la Iglesia en Ceuta las palabras de León XIV sobre la crisis migratoria?
Las palabras del Ángelus han sido un bálsamo de consuelo por saber que estamos en el corazón del Papa. Sus palabras: “Hermanos, sigo con preocupación, la alarmante situación en Ceuta pidiendo a Dios, por medio de la intercesión de Nuestra Señora de África, que se puedan encontrar soluciones de paz, de estabilidad y de justicia” nos han servido para orientar nuestra misión pública en esta dificultad, fomentando la paz, la estabilidad y de justicia.
¿Cómo han vivido estos días los fieles de Ceuta?
Alrededor de Santa María de África se comprende la fe de un pueblo que ha vivido siglos de dificultades. Ella sostiene en sus brazos a Jesús, el Cordero traspasado por nuestro amor, por tanto, todos los fieles que nos congregamos en torno a Ella, sabemos que no nos abandonará, como no se despegó de su Cuerpo extendido en la Cruz. Es cierto que hay rabia, miedo, y a veces incluso deseo de abandonar, pero no queremos. También somos conscientes de la misión histórica que supone Ceuta para toda nuestra patria, somos un baluarte de fe, que reclama a viva voz lo que supone el valor de la fe en la construcción de un país, por eso queremos alzar la mirada y ver en nuestro horizonte al Señor, que andando sobre las aguas del Estrecho, se acerca andando a nuestra barca y nos dice: “No temáis, soy yo”.












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