Al meditar sobre la Palabra de Dios mencionó el texto de Santiago quien habla sobre la paciencia, afirmando que “si hay algo que el sacerdote tiene que tener en una comunidad es mucha paciencia. Evidentemente exige paciencia ayudar a cada persona a que pueda hacer ese proceso de conversión, porque el trabajo de un sacerdote es un trabajo artesanal. Quiera Dios que el padre Julio tenga muchas personas que lo busquen para que los dirija, los acompañe espiritualmente, es muy necesario”.
“Y la paciencia tiene que estar acompañada por obras perfectas, y alguno dirá: ‘Pero nadie es perfecto’, pero sí perfectible, y muchas veces nosotros nos conformamos con la mediocridad”, afirmó, recordando que “el mismo Jesús lo dice en el Evangelio: ‘Sean perfectos como mi Padre del cielo es perfecto’. El Señor nos dio una meta altísima para alcanzar, no imposible. Debemos perfeccionarnos, así que al padre Julio, como a los demás sacerdotes, les deseo que todos pongamos empeño en que cultivando mucho la paciencia, vayamos también cada uno, especialmente los sacerdotes, viviendo en un grado de perfección que crece, porque solamente con ese ejemplo de una santidad de vida, de una conformación con la voluntad de Dios, podemos alcanzar esa perfección y ser ejemplo para nuestros hermanos”.
Luego puso el acento, como lo hizo en Piedra Blanca y Andalgalá, en el sacramento del Bautismo, de manera particular en este Año del Bicentenario del Nacimiento del Beato Mamerto Esquiú. En este sentido, dijo que “les he propuesto a los sacerdotes que han ido asumiendo que nos ocupemos del gran sacramento de la vida cristiana que es el Bautismo. Lamentablemente no lo estamos celebrando bien, es una mera formalidad en la mayoría de los casos”.
En orden a ello se preguntó: “¿Cuánto tiempo se ha preparado el bautismo de un niño, profundizando en la fe, en el compromiso que los papás asumen frente a su hijo al pedir la gracia del bautismo, al incorporarlos a la gran familia de Dios que es la Iglesia? No es una incorporación automática y que se justifica con un papelito, que es el certificado de bautismo, eso no sirve. El certificado tiene que ser la vida santa de esa persona”.